¿Cómo utilizar la Micromotte 20 de Ladbrooks para obtener buenos resultados con las solanáceas?

Resumen

Aunque durante mucho tiempo se ha dejado de lado, la microplantadora resulta ser una herramienta tremendamente eficaz para los horticultores profesionales, especialmente para la producción temprana de tomates, pimientos y berenjenas. Gracias a ella, es posible plantar cientos de plántulas optimizando al mismo tiempo el espacio y la energía. En este artículo, descubriremos por qué la micromáquina de siembra se ha convertido en una herramienta imprescindible para la siembra de solanáceas y cómo utilizarla de forma eficaz.

Introducción

Durante mucho tiempo pensamos que la microexcavadora era un artilugio demasiado pequeño para resultar realmente útil en el cultivo de hortalizas.

Hacer cepellones de 1,8 × 1,8 cm parecía poco adecuado tanto para el campo como para el huerto: demasiado seco, demasiado pequeño. Pero un día lo entendimos. Esta herramienta no se diseñó para sustituir a los cepellones tradicionales, sino para responder a una necesidad muy concreta del cultivo hortícola profesional: conseguir una cosecha abundante de solanáceas tempranas ahorrando al mismo tiempo espacio y energía. Hoy os explicamos para qué sirve realmente y por qué ha cambiado la forma de producir tomates, berenjenas y pimientos.

1. Micromottes: una herramienta diseñada para horticultores profesionales

La microenmatorradora forma terrones minúsculos, tan pequeños que parecen inservibles para la siembra directa. Y es normal: no están destinados al campo, sino al trasplante.

Este mini-modo está especialmente pensado para las solanáceas (tomates, berenjenas, pimientos), cultivos exigentes que se siembran muy pronto en la temporada, a veces ya en febrero. Las dificultades son entonces numerosas:

  • necesita calor para que germinen las semillas,

  • falta de espacio en las mantas calefactoras,

  • alto consumo de energía,

  • germinaciones a veces caprichosas.

Gracias a una bandeja estándar, se pueden producir hasta 400 microplántulas de una sola vez, una densidad insuperable. Para plantar entre 200 y 400 plantas de tomate en macetas clásicas o en cepellones grandes, se necesitaría una superficie enorme… y una factura energética mucho más elevada.

La microplantadora se convierte así en una herramienta muy útil: permite gestionar la siembra a gran escala, al tiempo que mantiene un consumo energético mínimo.

2. ¿Cómo se utiliza correctamente la microexcavadora?

El funcionamiento es sencillo: se llena la herramienta por la parte superior con tierra para macetas muy húmeda (unos 25 litros de agua por cada saco de 70 litros). Bastan unas cuantas presiones para obtener pequeños terrones limpios y bien formados.

Algunas buenas prácticas:

→ Mantener la humedad: la principal dificultad

Las micromotas se secan muy rápido, sobre todo si se colocan sobre una manta calefactora. Es imprescindible vigilarlas a diario.

Riego recomendado:

  • remojar la bandeja, para evitar que se lleve la semilla,

  • o un riego muy suave sobre una fina capa de arena, sustrato o vermiculita.

→ Organizar la siembra

Se pueden colocar los cepellones juntos o dejar espacio entre ellos. La ventaja es que también se pueden mezclar varias variedades en una misma bandeja (tomates, berenjenas, pimientos), con diferentes etiquetas.

→ Ahorrar mucho espacio y energía

En una pequeña manta calefactora de 1 metro de ancho caben cuatro bandejas. ¡Esto supone 800 plantas de solanáceas que se pueden sembrar a partir del 15 de febrero, incluso en un porche acristalado! Un rendimiento excepcional para un espacio reducido.

3. Desde la siembra hasta el trasplante: cambio a Spidmot 16

Una vez que las semillas han germinado, llega el momento de trasplantarlas a macetas más grandes. Ahí es donde entra en juego el Spidmot 16, equipado con unas puntas cuadradas especialmente diseñadas.

Las ventajas:

  • 32 macetas por bandeja,

  • un sustrato siempre bien humedecido,

  • un desmoldado rápido,

  • y, sobre todo: la micromotte encaja perfectamente en el hueco previsto.

El contraste es sorprendente: 200 micromotas en una superficie, 32 motas en esa misma superficie. De ahí que sea imposible llevar a cabo todo el proceso con motas grandes desde el principio.

De este modo, el trasplante se convierte en un juego de niños: se coge el micropalete germinado, se desliza dentro del cepellón grande y la planta sigue creciendo tranquilamente.

Conclusión

Puede que la micromoldeadora no sea la herramienta más intuitiva a primera vista, pero resulta tremendamente eficaz una vez que se comprende su funcionamiento. Para las solanáceas tempranas, ofrece un ahorro incomparable de espacio, energía y tiempo. Combinada con un sistema de cepellones más grandes, como el Spidmot 16, permite producir plantas vigorosas en gran cantidad, incluso en superficies muy reducidas.

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